Hacer lo que nadie obliga

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A esta altura del siglo XXI, nadie en sus cabales puede negar que la justicia social sea un componente inexcusable de la convivencia civilizada.
Tampoco resulta fácil negar que una sociedad armónicamente ordenada hacia el bien común, exija algo más que la respetabilísima virtud de la justicia.
De allí que durante las últimas dos décadas haya ido creciendo entre el empresariado consciente, el ejercicio cada vez más frecuente de la responsabilidad social.
Los tabacaleros salteños tienen una añeja tradición de justicia, de dar a cada cual lo que por derecho le corresponde.
Los convenios de responsabilidad para cumplir con las obligaciones de previsión, obra social y asignaciones familiares de sus obreros que se suscribieron desde 1974, los convirtieron en el sector agropecuario de más alto cumplimiento.
Pero la vocación por ese algo más que el otro necesita ya estaba en ciernes y por esos mismos años comenzaron a funcionar las primeras guarderías infantiles para los hijos de los obreros.
Casi cuarenta años después, integran uno de los sectores más evolucionados de la República Argentina en cuanto la calidad y significación del programa de responsabilidad social empresaria de la Cámara del Tabaco de Salta, que contempla acciones profundas y de alto contenido humanista.
Pero ¿qué es la responsabilidad social?
Nada más ni nada menos que tener la magnanimidad de hacer lo que nadie obliga, en aras del mejor bienestar de quien más lo necesita. (J.G.F.C.)